Cortos de animación

Una de las cosas que más me gustan en el mundo son las películas de animación. Y quien dice películas dice cortos. Aquí os dejo tres cortos que me han encantado, cada uno con un tono diferente.

Espero que os gusten.

French Roast

Alma

La dama y la muerte

De la putada de los regalos

Hoy tenemos que ir a un cumpleaños doble. Como la cosa está muy "achuchá" la gente aprovecha y celebra sus cumpleaños de dos en dos, aunque sea necesario esperar meses entre ellos. Ahorrar es importante. Pero a lo que voy... ¿No os parecen una putada este tipo de celebraciones? A mí personalmente sí. 

Lo son (putadas) por dos razones: 

La primera obviamente es el gasto. No es lo mismo tener un detalle con un conocido, que tener que regalar cosas a dos personas y ya no hablemos si hubo buenos regalos hacia tí en el pasado, en este caso el regalar algo genial se convierte en una obligación, presente en las reglas no escritas de las normas sociales. Si violas esta norma se advierte de peligro de exclusión social y abucheos generalizados. Un papelón, vaya.

Y la segunda, que las comparaciones son odiosas, así que tienes que vigilar muy de cerca que ambos regalos tengan la misma dosis de amor y el mismo valor. No es lo mismo que te regalen un pañuelo del Zara a tí, lo cual es un detalle muy adecuado, que que a ti te den el mencionado pañuelo y al de al lado un iPad de 64GB con wifi + 3G. No es igual. Nunca lo será. Y tú serás un Loser

Así que espero que les gusten mis compras, las cuales se han hecho con todo el amor y con un mínimo de presupuesto, así no hay disgustos.


Inyecciones de vanidad

vanidad. (Del lat. vanĭtas, -ātis). 1. f. Cualidad de vano1. 2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento. 3. f. Caducidad de las cosas de este mundo. 4. f. Palabra inútil o vana e insustancial. 5. f. Vana representación, ilusión o ficción de la fantasía.
Hay algunos que compran zapatos, otros tienen novios cafres en cadena y otros se los tiran al granel ¿Es posible que todas estas personas tengan un problema? Yo soy altamente partidario de comprar complementos con regularidad, de tener parejas sanas y de fornicar salvajemente pero cuando sin estas cosas alguien se vuelve loca y tiene crisis de ansiedad es porque algo falla. Creo que todo esto ocurre muy posiblemente porque en demasiadas ocasiones basamos nuestra autoestima y nuestro propio concepto en lo que el exterior nos diga, como si todo lo que somos y sentimos estuviera fielmente reproducido en los sentimientos de los demás.

Te sientes bien porque ligas, porque te llaman guapa, porque te quieren bajar las bragas, hablando mal y pronto y no te sientes bien por quien eres y por como eres. Esto es altamente explosivo, como podreís imaginar, ya que teniendo ese planteamiento en cuanto uno de esos pilares cae toda nuestra confianza y autoestima se desploman irremediablemente. Es cierto que todos nos apoyamos en cosas; nuestra pareja, nuestros amigos o incluso en el propio aspecto pero no hay que caer en el punto de que la retención o búsqueda de esos pilares sean obsesivas y nos nublen. Siempre he pensado que uno tiene que basar su felicidad en algo que esté en su alcance. Por ejemplo creo que es sano basar tu felicidad en la gente que tienes alrededor, véase amigos y cónyuges pero que no lo es el necesitar cada noche tirarse a uno para sentirse estupendo.  Entonces... ¿Si no ligas una noche pero otra sí es que hay días en que eres más fabuloso que otros y ante la duda decides que será que eres lo peor?

Es curioso como he llegado a estas conclusiones. He podido conocer a mucha gente que encaja perfectamente con el perfil “mujer blanca desesperada busca” y todas/os coinciden en que tienen un autoestima dudosa y que necesitan llenar con breves y opiácias inyecciones de vanidad los huecos que ellos mismas no saben rellenar.

¿Buscamos temerariamente y a cualquier precio la autoafirmación? Y sobre todo ¿Lo hacemos de la peor forma que encontramos?

Arabia

Un bonito recuerdo del último San Valentín, una preciosa cena en el restaurante Arabia de Madrid, junto con buenos amigos.


Home

Al hilo con el anterior post que publiqué sobre el documenta Una verdad incómoda, he encontrado este otro documental. En este caso la película se centra en el frágil equilibrio de la vida en la Tierra y de cómo los seres humanos hemos alterado ese equilibrio.

Tiene un final bastante optimista, en el que menciona los cambios que ya se viven en todo el mundo, pero seguiremos preguntándonos ¿Será suficiente?

Dover en la playa

Aquí os dejo un video de Dover en el verano del año pasado. Como veís lo dio todo en la playa, restregándose con las algas y olisqueándolo todo. Qué bueno recuerdos.

Espero que os guste.

video

Una Verdad Incómoda

He decidido compartir con vosotros este documental. Es un magnífico trabajo que me ha acercado como nunca a la realidad del cambio climático. Ciertamente me ha impactado y me ha dado muchísimo que pensar.

Creo que es algo digno de ver, para tomar conciencia de este problema. Cada vez tengo más seguro que es algo a lo que nuestra generación se enfrentará en primera persona. Espero que estemos a tiempo de cambiar algo.

Si queréis leer más, os dejo el enlace de Climate Crisis.



Creo que deberíamos difundir este vídeo y concienciar a quienes tengamos a nuestro al rededor. Entre todos podemos cambiar las cosas.


La clase media que nos parió

Cuando era pequeño creía que de mayor iba a ser rico. En aquellos tiempos mi familia vívía un momento de bonanza económica que en mi mente era difícilmente superable, equiparando mi situación con la de los Preysler, obviamente poco a poco me di cuenta de que ellos eran más ricos pero que nosotros no dejábamos de ser una familia de alta alcurnia.

Pasaron los años y me dí cuenta de que aquello no era tan maravilloso. Además de pertenecer a la clase media la liquidez del apellido iba disminuyendo cada vez más. Deudas, facturas y un sólo sueldo no daban para tanto, más teniendo en cuenta a una hijo como yo que vivía totalmente ajeno al concepto precio. Y de repente lo supe ¿Mamá acaso no somos ricos? No hijo, no. Ante aquellas declaraciones tan brutalmente expresadas por mi progenitora sin ninguna clase de pudor o consideración me dí de bruces con la realidad. No era rico. Nunca estudiaría en una universidad de Inglaterra y nunca iría a veranear al Navigator of the Seas.


Cuando eres pequeño crees que eres el niño más afortunado del mundo, yo lo fui porque mi madre me lo dió todo y más pero es importante recalcar ese punto en la vida de toda persona en que te das cuenta de que no eres rico. No vas a Formigal, tu madre no está enganchada a las máquinas del casino de Torrelodones y no compráis en la Milla de Oro. Pero todo empeora años después. Años después con tu recién estrenada diplomatura sales al mundo con tu primer empleo y ya no eres rico, no perteneces ni tan siquiera a la clase media ahora vives según los expertos bajo el umbral de la pobreza. Pero todo esto lo asumes en espera de que algún día seas tu también de clase media, y la historia se repetirá. Tus hijos creerán que viven en la jetset para luego desengañarse y decirles la terrible realidad o peor aún descubrirla por ellos mismos.

¿Como es posibe que en diez años haya pasado de ser rico a vivir bajo el umbral de la pobreza? ¿Cuánto ocurrió esto? y sobre todo ¿Qué coño estaba haciendo yo mientras todo esto ocurría?

Brighton

Desde hace muchos meses llevábamos pensando en ampliar la familia con un nuevo miembro. Tenemos, desde hace poco más de un año un precioso pinscher miniatura llamado Dover y creíamos que estaría perfectamente con un hermanito, así que... ¡Nos hemos lanzado a la aventura de ser padres de nuevo!

El sábado resultó ser el día en que lo tendríamos. No lo habíamos planificado pero todo apuntaba a que íbamos a adoptarlo. Es un precioso cachorro de dos meses y apenas 800 gr, su nombre es Brighton. Dover se está portando como un campeón y lo cuida muchísimo, es como un hermano mayor para él, está súper pendiente y tiene muchísimo cuidado con él, todo un mérito para lo nervioso que es.

Estoy deseando que le pongamos todas las vacunas para ir todos a pasear juntos ¡Siempre había querido tener dos perritos! Es asombroso ver como un peludito puede dar tanta felicidad.

Ositos al sol

Esta foto no es mía, la encontré navegando por la red, pero me ha encantado ¡Así que la comparto con vosotros! ¿No tiene un punto de ternura inexplicable?